martes, 17 de julio de 2012

domingo, 17 de junio de 2012

Mis 15 años


Un sábado no como otro cualquiera empezaba y digo no como otro cualquiera porque este era especial, la celebración de mi 15 cumpleaños. Todo tenía que ser perfecto, una pequeña fiesta con los mejores, pero las cosas no siempre salen como una espera y ya contaba con uno menos, mi mejor amigo no podía venir.
9:00 del mismo sábado, alguien más me decía que dejaba de venir, el mundo se me venía encima, no sabía como saldría aquello.
11:30 Llegó a mi casa y poco a poco van llegando mis invitados, pronto sabría que de 13 personas solo seríamos 6.
13:00 ya estábamos todos, hora de hacer de comer, poner un poquito de música…
De repente fotos, risas, comentarios, recuerdos, conversaciones… Las horas se pasaban como las páginas de un libro, las risas iban en aumento y yo reía a carcajada limpia como hacía tiempo que no me pasaba. Shisha hecha, hasta 6 hicimos que locura. Soplo las velas, aunque aún me quedaban 3 días para tenerlos, sentía mis nuevos 15 años. Regalos, como ellos me decían no era mucho pero para mí solo que se hubieran acordado de mi como para hacerme un regalo me bastaba.
Continúa la tarde y más shisha, más conversaciones… extrañas jajaja, más música, más risas…
21:00 Hora de hacer algo de cena, pinchitos requemados por fuera y crudísimos por dentro, creo que lo nuestro no es la cocina jajaja
22:00 El miedo se palpaba en el ambiente, miedo y muchísimas risas, miedo a que apareciera alguien por el oscuro pasillo de la casa, un cuchillo como arma y hora de subir las sillas y la mesa a la azotea. El hombre de la casa delante con el cuchillo y un palo de cepillo para encender la luz de las escaleras, nosotras detrás con las sillas y la mesa, llegamos a la azotea y más risas y gritos de “terror”.
En resumen, mil y una gracias por este divertidísimo e inolvidable cumpleaños, el cual pensaba que se me había estropeado por la falta de algunos, pero que al final solo gracias a ustedes pudo ser el cumpleaños que todo el mundo desearía tener.
Los amo

domingo, 20 de mayo de 2012

Ese superhéroe


Un momento, un instante, te crees la reina del mundo, tienes ansias de todo. Vivir, reír, cantar, viajar… Un momento, otro instante, todo es diferente. Insegura, cabizbaja, ese nudo en el estómago… No sabes el por qué de ello, la razón que hace que de un segundo a otro todo cambie. Pierdes horas, días, intentando buscarla, pero no está, no existe. No, no es ser bipolar, es no tener suerte. No tener suerte de que, aunque tengas los mejores amigos de todos y una familia perfecta, seas capaz de empezar el día con una bella sonrisa. Es tener la mala suerte de chocar con mil obstáculos, y poco a poco ir desgastándote. Caerse y levantarse, sí es muy fácil, pero poco a poco dejas de saber como hacerlo, y continúas con la esperanza de que aparezca ese superhéroe de cuento que no existe, y te rescate. 

sábado, 14 de abril de 2012

Quiero que me mires a los ojos, y por muy cambiada que esté, me digas que nunca pudiste olvidarlos.

lunes, 5 de marzo de 2012

Tardes de reflexión



A veces, en tardes de inspiración me pongo a reflexionar y creo que todos alguna vez nos hemos preguntado si las personas cambian, ¿mi opinión? Las personas no cambian, cada uno es como es y siempre será así, pero hay momentos en los que te das cuentas de que hay cosas que están mal, las propias situaciones que la vida te hace vivir te hacen darte cuenta de quién eres y te hacen reflexionar sobre quién quieres ser. Una persona no cambia, simplemente madura, comprende lo que ha hecho mal y lo transforma. A veces me paro a pensar en todos los errores que yo y personas cercanas a mi hemos cometido, todas las veces que nos hemos tenido que parar a pensar antes de actuar y las veces que hemos querido retroceder en el tiempo para no cometer errores. ¿Mi conclusión? Las personas no cambian, maduran, todos cometemos errores y aprendemos de ellos, nunca es tarde para recapacitar y todos nos merecemos una segunda oportunidad.

lunes, 6 de febrero de 2012

antes el viento susurraba nuestros nombres,
ahora ni el tiempo se acuerda de lo que fue nuestro...