Increíble es como las cosas pueden cambiar tanto de un segundo a otro. De estar en el cielo a estar en el infierno. De tener ganas de comerte el mundo a dejar que el mundo te coma a ti. Y, que de repente, el mundo entero se vuelta gigante, y su peso pueda contigo. Que se acumulen las cosas, una tras otra... y tú, que no le dabas a penas importancia a nada, ahora todo te parece más grave, con más peso, más fuerte de lo normal. Necesitas razones para seguir, pero pesar de todo aguantas... no queda más remedio... aguantas aún sabiendo que el hecho de hacerlo es como si cavaras un hoyo alrededor de ti misma que lo único que hace es hundirte cada vez y cada vez más, hasta llegar a un punto en el que te encuentras a tanta profundidad... que sabes que vas a permanecer ahí, mucho, pero que mucho tiempo...
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