sábado, 8 de octubre de 2011

20 Metros de Profundidad

Y ahí estoy yo otra vez como cada Sábado desde hace tres meses. Me vuelvo a encontrar preparándolo todo, equipándome con todo ese peso, el cual desde que cae sobre mi espalda hace que algo salte en mi mente y me sienta libre de todo. Toco el agua del mar... primero entra el agua por mis pies y poco a poco camino y me lanzo y quedo flotando sobre mi espalda. Cuando llega la hora me sumerjo y todo comienza. Allí debajo los problemas se esfuman, desaparecen, tu mente no hace otra cosa que descansar, sin preocupaciones, solo nadas y observas todo a tu alrededor, con tranquilidad, allí debajo las prisas y el estrés no existen. Y finaliza, ¿ya ha pasado una hora? Volvemos y es hora de salir, vuelvo a ver tierra, a sentir el viento en mi cara. Camino por las rocas de vuelta y los problemas vuelven, todo sigue igual que antes. Muchas veces me gustaría quedarme allí abajo, donde el mundo parece perfecto y los problemas no existen. Quedarme y vivir allí a 20 metros de profundidad.


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