domingo, 23 de octubre de 2011

Que me sigas queriendo.

No se puede evitar lo inevitable. Que me sigas queriendo, que te eche de menos. Luchamos, sí. Perdimos. No siempre se puede ganar. Son las reglas de un juego que nadie inventó. Podrías haberte quedado, podría haberte dado otra oportunidad. No fue tu culpa, no fue mi culpa. Pasó y ya está. ¿Razones? Muchas. Muy pocas, quizás. Por una cosa u otra nos dejamos llevar. Huir no es lo más correcto, pero sí lo más fácil. Fuertes, eso somos, aguantamos la tentación. O no, débiles. Sea como sea, cobardes. 


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