sábado, 17 de diciembre de 2011

Te amé tanto que quise escaparme contigo a tierras lejanas, donde tu fueras mi príncipe azul y yo tu princesa de can can color de rosa y corona dorada con jazmines verdes. Imaginaba el amanecer en tu pecho desnudo en una cama con una mosquitera enorme y desayunar en un jardín encantado en mesa de plata con cubiertos de oro.
Y chas! Como si hubieras pinchado mi globo, que es el sueño, con una aguja ardiente he caído con mi vestidito blanco en un charco de barro. Me siento sucia, sucia de haberte querido lo más mínimo. Me das asco, creí que eras príncipe, pero veo que eres sucia rana.

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